Alexander Reyes Delgado


Alexander Reyes Delgado



Cuando regresamos del viaje de Sexto a Tenerife nos hicieron una bienvenida. Fue genial el recibimiento que nos dieron a todos y todas.


De mayor quiero ser informático y me gustaría ser algún día el mejor corredor e ir a los campeonatos de atletismo.





MI PASO POR EL COLEGIO


Llegué al CEIP Francisca Santos Melián en Segundo. Pensé que era divertido y fue así. Pronto me hice amigo de cuatro o cinco compañeros que se llamaban: Jaime, Marco, Pablo, Adrián y una niña que se llamaba Claudia. El primer día me lo pasé genial, el segundo día fue lo mismo: jugábamos, nos divertíamos, éramos como una piña; pero al tercer día casi nadie me hacía caso entonces me hice amigo de otros niños.

Cuando por primera vez que jugué al fútbol me llamaban "Maco" y también me llamaban un nombre de un jugador que no me acuerdo, pues a mí no me gustaba, pero seguían llamándome así hasta que me cansé y le di una patada a otro chico que no era de mi clase. Entonces vino un niño y me pegó y yo también le pegué. Cuando sonó el timbre nos fuimos a la fila, vinieron todos, se abrazaron porque le pegué al niño que se llamaba Adal, pero yo no entendía nada y ahí comenzó todo.

Cuando la profesora que se llamaba Luci nos dijo que había un examen yo me quedé anonadado porque no sabía lo que era un examen. Ella me lo explicó y lo entendí. La palabra que no me salía era "chaqueta" que lo decía de otra forma, pero siempre estaba feliz nunca estaba descontento. Cuando acabé Segundo me iban a pasar a Tercero pero me dijeron que no por mis notas, pero al final llegué a Tercero.

En Tercero me dio clase la profesora Luci. Cuando comenzó el colegio era diferente porque los niños se portaban mal conmigo, me llamaban un montón de cosas: chino, filipino, maco y otras cosas más, pero Luci (la profesora) me dijo que no les hiciera caso, aunque ellos eran unos pesados. Algunos días me hablaban tranquilamente, jugaban conmigo y otros me insultaban. Ese año vinieron varios niños nuevos que eran: Yeray R, Yeray H, Jaqueline y se fueron dos niños que se llamaban Aron y Alexander y nos pusimos muy tristes. Nos despedimos y nos dijimos que nos volveríamos a encontrar. En Tercero lo pasé mal porque me llamaban cosas que no me gustaban y me hice amigo de otros niños.

El tiempo pasó rápido y llegué a Cuarto y ese curso tampoco me hacían caso pero yo tenía la esperanza de que haciéndome amigo de ellos las cosas cambiarían. Fue cuando comencé a ver las cosas más claras y podía entenderlas más o menos. En este curso llegaron niños nuevos que eran: Daniel G y Daniel P. Estos niños eran un pocos ruines pero me hice amigo de ellos y me lo pasaba muy bien. En clase ya no me llamaban nada y nos divertíamos y nos reíamos. Yo era muy feliz. Algunas veces nos enfadábamos y Luci se enfadaba porque algunos niños le llamaban cosas a Daniel G y a Daniel P.

En Quinto empezamos cosas nuevas, estábamos con otro profesor que se llamaba Agustín; al principio nos explicó muchas cosas. Cuando llegó el quinto día se puso enfadado con algunos niños que no le hacían caso. Cuando fuimos a Inglés había una profesora nueva, ella también explicó algunas cosas sobre lo que hacía en otro colegio. Ya dejaron de llamarme con otros nombres, ya me respetaban y me querían. Eran todos amigos míos y siempre que había problemas alguno intentaba ayudarme. Fue un curso espléndido y maravilloso aunque algunos días el profesor se enfadaba con nosotros porque algunos eran pesados y molestaban mucho. Una vez la maestra de Francés echó a algunos niños porque no hacían caso a lo que ella decía.

En Sexto empezamos a estar muy nerviosos porque era el viaje de fin de curso. El profesor se ponía más enfadado porque decía que no se habían acabado las materias que teníamos que dar, y era verdad pero no le hacíamos caso. Cuando llegó el día del viaje nos pusimos muy nerviosos, fuimos al avión y había algunos niños que nunca se habían subido en un avión y empezamos a decirles: cuidado que vamos a estrellarnos para ponerlos nerviosos. Llegamos al albergue y empezamos a volvernos locos, nos presentamos con los monitores y jugamos. Fuimos a Asturias y Cantabria. Los paisajes eran muy bonitos y lo pasamos muy bien, aunque algunos se quejaban porque estaban cansados, pero cuando venía algo divertido nos poníamos todos contentos. Me gustaría repetir ese viaje con mis compañeros. Cuando llegó el último día empezamos a despedirnos de los monitores y nos quedó mucha pena de irnos.

Cuando llegamos a Tenerife cogimos las maletas y al salir nos hicieron una bienvenida. Fue genial el recibimiento que nos hicieron y nos fuimos todos a las casas muy felices y contentos.

De mayor quiero ser informático y me gustaría ser algún día el mejor corredor e ir a los campeonatos de atletismo.







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