Lorna de la Rosa Rodríguez

Lorna de la Rosa Rodríguez


Pensar en los años que he pasado en el colegio me produce alegría, porque sé que he aprendido mucho, pero a la vez tristeza porque el próximo año no estaré aquí.



De mayor me gustaría tener un trabajo donde pueda viajar a muchas partes del mundo, para visitar sitios que nunca he visitado.





MI PASO POR EL COLEGIO


Mi llegada a la escuela fue con poco más de dos años, porque yo cumplía en octubre. La verdad es que no me acuerdo mucho, pero sí de que los primeros días salíamos al patio y hacíamos juegos. Los primeros días me fueron bien, pero el colegio me pareció un poco raro, tan grande y con tantos niños y niñas.

Cuando estábamos en infantil de cinco años, íbamos rotándonos en diferentes mesas. Mientras unos hacían matemáticas, otros jugaban en la casita y los demás hacían lengua. Ese era uno de los motivos por los que me gustaba ir al colegio, porque no hacíamos siempre lo mismo. Además Tema, después del recreo, nos hacía una especie de cosquillitas en la espalda llamadas “HORMIGUITAS”.

Una anécdota que me pareció muy graciosa es una vez que estaba al lado de Oriol en clase y él se estaba balanceando con la silla y, de repente, se escuchó pum, y era él que se había caído hacia atrás con la silla, ¡menos mal que no se dio!

Pensar en los años que he pasado en el colegio me produce alegría, porque sé que he aprendido mucho, pero a la vez tristeza porque el próximo año no estaré con ellos.

Me han enseñado muchas cosas como sumar, restar, dividir, multiplicar, leer, escribir, los sinónimos y antónimos… Y también a saber comer bien con los cubiertos, a comer sano, a saltar a la comba, a cuidarme, a valorarme, a hacer amigos y amigas…

Siento que he aprendido muchas competencias, no solo académicas, sino de valores como persona.

Lo más positivo de mi colegio es que es muy chiquitito y nos conocemos todos. Lo que creo que se debe mejorar es el hablar y el comportamiento en el comedor muchas veces.

Mis mejores momentos en el colegio han sido las fiestas de navidad, de carnavales, de Canarias y de fin de curso, porque me he sentido muy feliz. El peor momento fue una vez que insultamos a una niña de mi clase y, después de haberlo hecho, me sentí muy mal.

Me voy contenta al instituto porque lo hago con mi clase y porque voy con las capacidades adecuadas. Me llevo la felicidad de mis compañeras y compañeros y su cariño.

Y espero que estos últimos días nos lo pasemos bien, estudiemos al máximo y demos de nosotros lo más que podamos para ir fuertes al instituto.

De mayor me gustaría tener un trabajo donde pueda viajar a muchas partes del mundo para visitar sitios que nunca he visitado.

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