Lucas Dorta López

Lucas Dorta López


La verdad es que me da pena dejar atrás todos estos maravillosos profesoras y profesores, que me han facilitado los estudios. Me llevo muchos recuerdos increíbles.


De mayor me gustaría mantener y compartir los valores que me han enseñado los profesores, profesoras y cuidadoras.





MI PASO POR EL COLEGIO


Entré al colegio, en infantil de tres años, con mis compañeros de Guardería Oriol, Zuleima, Daniel e Inés Suárez. Mi profesora de llamaba Gladis. Me costó mucho adaptarme al colegio, y en el primer festival de Navidad, cuando terminó mi clase de actuar, cogí el micrófono y me puse a cantar la canción de La Camisa Negra de Juanes.

En infantil de cuatro años cambiamos a Alicia. Mi mejor recuerdo de este curso es cuando fuimos a una excursión al Loro Parque y en el show de los delfines invitaron a un niño o una niña a montarse en una barca y tocar a los delfines. Alicia le dijo a Adal que si quería hacerlo y él dijo que no, después eso mismo se lo dijo a Lorna, pero dijo lo mismo que Adal, y entonces yo dije que quería montarme y eso hice. Ha sido una de las mejores experiencias de mi vida, poder tocar a los delfines.

En infantil de cinco años nos dio clase Daniel, el profesor que nos enseñó a leer, y gracias al que ahora mismo estamos leyendo esto, pues si no fuera por él no hubiéramos podido realizar la mitad de las cosas que hacemos a diario.

También me llevo un gran recuerdo de infantil, de cuando Tema iba a la clase. Casi siempre apagaba las luces y nos hacía la hormiguita que era una caricia.

En primero y segundo de Primaria nuestra tutora fue Ana. Una de las anécdotas que recuerdo de esta clase, fue que cuando Ana nos iba a explicar las células. Yo levanté la mano y dije que sabía sobre ese tema, porque como mi madre estaba embarazada de Nora, mis padres ya me lo habían explicado. Y expliqué la reproducción, desde mi punto de vista, a los niños, niñas y profesora de mi clase.

En tercero y cuarto de Primaria, nuestra profesora, Alba, era como nuestra madre, porque cuando a alguien le dolía la barriga, Alba, nos traía una manzanilla y nos mimaba. También me acuerdo que un alumno que estaba en nuestra clase, siempre por las mañanas quería ir al baño. Alba le decía: ¿Pero mi niño tú no orinaste en tu casa? Él le contestaba: Es que se rompió el Wáter. Y todos los niños y niñas nos reíamos.

En quinto empezó el ciclo más duro, no solo por los exámenes y el contenido sino por la preparatoria para el Instituto. Llegó una profesora nueva, Mary, que nos puso las pilas y ``los codos sobre la mesa´´. Mary me ha hecho sentir muy cómodo estudiando y, al menos a mí, me ha transmitido una sensación de felicidad.

Hemos realizado muchos proyectos de trabajo. Recuerdo el de Tegueste, que para finalizarlo cada uno de los alumnos y alumnas se hizo pasar por concejales y alcalde e hicimos un pleno en el ayuntamiento. Además desarrollamos un proyecto llamado Amistad a través de la escuela. En él, después de enviarnos cartas y trabajos a lo largo del curso, nosotros fuimos a Guía de Isora, con nuestras familias, a quedarnos a dormir en un alberge y realizar actividades con el Colegio de Guia de Isora; y ellos hicieron lo mismo, pero en Tegueste.

En sexto he experimentado muchas cosas agradables con mis compañeros, compañeras y la profesora. Destacaría el viaje de fin de curso, en el que todos y todas, en compañía, nos lo pasamos genial.

La verdad es que me da pena dejar atrás todos estos maravillosos profesoras y profesores, que me han facilitado los estudios. Me llevo muchos recuerdos increíbles.

También quisiera recordar a las chicas de permanencia que me han acompañado durante estos años: Macu, Rosi, Tamara y ahora Natalia.

De mayor me gustaría mantener y compartir los valores que me han enseñado los profesores, profesoras y cuidadoras.

Espero que esto no sea un hasta nunca, sino un hasta después.

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