Laura González Ramos

Laura González Ramos


Lo más positivo de mi colegio es que, al ser pequeño, nos conocemos mejor. También el que a todos/as los maestros/as que trabajan aquí se les nota que les gusta su trabajo y por eso enseñan con el corazón.

De mayor me gustaría que el colegio siga funcionando así de bien y que transmita enseñanzas y valores a todos los alumnos/as como lo ha hecho hasta ahora. Me gustaría ser profesora. Varias veces me he imaginado el cómo sería estar ahí, delante de la pizarra, explicando cosas a los alumnos/as…


MI PASO POR EL COLEGIO


Los primeros días en el colegio lloraba un poco, pero después me fui adaptando y pensaba que el colegio era muy grande. El primer año era muy tímida y me costó mucho hacer amigos.

Los recuerdos que tengo de Infantil son muchos: nos solíamos llevar bien y jugábamos a muchas cosas juntos. Nos reíamos, nos imaginábamos que éramos princesas, caballeros, que hacíamos tartas de chocolate con la tierra, jugábamos a los médicos, a las casitas, con las palas y los cubos, en los columpios, toboganes… También recuerdo cómo aprendí a leer y escribir en Infantil de 5 años. Mis padres me han contado que, en esa época, llegaba a casa y decía: “Tal persona ya sabe leer” y a la semana siguiente decía “Este otro aprendió a leer” y así hasta final de curso. Recuerdo el gusto y el interés que tenía por las letras desde que aprendí a reconocerlas.

Durante Infantil y los primeros años de Primaria Inés C. y yo siempre estábamos juntas: éramos las mejores amigas (nos seguimos llevando bien). Un fin de curso Fran (en Educación Física) nos puso por parejas y nos tuvimos que inventar un baile. Inés C. y yo lo hicimos juntas: elegimos la música, ensayamos la coreografía, nos inventamos los pasos… ¡lo pasamos genial! A finales de primero, nació mi hermana. Recuerdo lo contenta que estaba cuando se lo conté a todos/as los de la clase.

Una buena anécdota que recuerdo con cariño es la de la silla enramada. En segundo, teníamos esa costumbre, la de enramar la silla y hacerle un poema cuando alguien cumplía años. Yo recuerdo perfectamente cómo hacíamos las poesías para los otros niños/as: primero la maestra lo mandaba como tarea fuera de la clase, luego decíamos cualidades suyas entre todos los demás y pensábamos los versos con ayuda de nuestra maestra Ana. Luego ella lo pasaba a ordenador y el día de entregárselo el cumpleañero/a se sentaba en la silla enramada (la teníamos en un rincón) y leía el poema que le habíamos escrito. Cuando me tocó a mí y leí la poesía, fue un momento muy bonito. Lo recordaré siempre. Aún conservo el poema. Desde entonces, en casa, cuando cumplimos años mi hermana y yo, mis padres nos enraman una silla.

 En enero de 2011, cuando estaba en tercero, los Reyes Magos me “editaron” un pequeño cuento que había escrito. Se titulaba “El extraterrestre y la máquina”. Me puse muy contenta al verlo, lo llevé a la clase y se lo enseñé a todos/as. Por aquel entonces quería ser autora de cuentos infantiles.

Ahora mismo, cuando recuerdo lo vivido en el colegio siento felicidad y añoranza, pero sobre todo que soy una persona con mucha suerte por haber estudiado en un colegio tan bueno.

Mis maestros/as, aparte de enseñarme las asignaturas, también me han enseñado los valores, a solucionar problemas, a ser buena persona, a reaccionar correctamente cuando una persona te hace daño, a dialogar…, en fin, a afrontar el día a día serenamente. Mis compañeros/as me han enseñado muchas cosas, pero especialmente el que ser divertida y simpática es bueno y que con ello consigues muchos amigos/as e integrarte bien en la sociedad.

He aprendido a crecer como persona y a afrontar el día a día con buena cara, calma y tranquilidad. Lo he ido aprendiendo poco a poco, día tras día, curso tras curso con mis maestros/as, compañeros/as y toda la gente con la que convivo en el colegio.

Estos años en el colegio me han servido para saber que el esfuerzo tiene su recompensa, formarme, aprender a integrarme en la sociedad, aprender a escuchar cuando tengo que hacerlo, a superar el día a día y adquirir valores.

Lo más positivo de mi colegio es que, al ser un colegio pequeño (sólo un grupo por curso), nos conocemos mejor y nos llevamos bien. También el que a todos/as los maestros/as que trabajan allí se les nota que les gusta su trabajo y por eso enseñan con el corazón. Esas enseñanzas se quedan para siempre.

Me gustaría que se mejorara en el colegio la pintura de las paredes del patio, ya que están muy estropeadas y se van cayendo trozos. Algunas paredes de los baños están pintadas. Faltan contenedores de reciclaje en el colegio. El campo de fútbol es de piche, no de césped, por lo cual podemos hacernos daño más fácilmente. Habría que mejorar la conexión de Internet de todo el colegio. Deberíamos tener portátiles más grandes y rápidos.

En quinto, después de un año escribiéndonos, por fin llegó el día en que los corresponsales (de Guía de Isora) nos vinieron a visitar por primera vez y los conocimos. Tuve mucha suerte con Lucía, ya que nos caímos muy bien desde el primer momento. Cuando vinieron a Tegueste, hicimos muchas actividades: concursos, caminar por el monte, almorzar juntos… Incluso ellos se quedaron a dormir una noche. Me lo pasé muy bien. Una semana después, nosotros fuimos a Guía de Isora. Nos quedamos a dormir en un albergue. También allí hicimos muchas actividades: visitamos su colegio, almorzamos, ellos representaron una obra de teatro, vimos una película… Uno de mis mejores momentos fue el bautismo de mar que hicimos en Guía de Isora: piragüismo, esquí acuático, viajes en lanchas… Lo disfruté mucho, con todos/as los compañeros/as de Guía de Isora y de Tegueste.

Me voy del colegio con añoranza y algo de nostalgia pero bien formada y segura de que el cambio al instituto será positivo, me irá bien y conoceré a nuevos amigos/as. Me llevo muchos amigos/as, enseñanzas, recuerdos, anécdotas, valores…

Y espero que los que vengan a este colegio tengan tanta suerte como yo, y sé que así será. También espero que en el instituto tenga profesores/as que enseñen con el corazón y que encuentre amigos/as como los que he encontrado aquí.

De mayor me gustaría que el colegio siguiera funcionando así de bien y que transmita enseñanzas y valores a todos los alumnos/as como lo ha hecho hasta ahora. Hace unos años, de mayor quería ser autora, pero ahora prefiero estudiar Magisterio y ser profesora. Quiero ser profesora porque siempre me ha atraído esa profesión, me gustaría enseñar a los niños/as grandes de Primaria. Varias veces me he imaginado el cómo sería estar ahí, delante de la pizarra, explicando cosas a los alumnos/as…

En definitiva, creo que mi paso por el colegio ha sido bueno y sé que será una época de mi vida que recordaré siempre con mucho cariño.

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