Claudia González Molina

Claudia González Molina


Creo que en el colegio he crecido como persona, y en este último año quizás porque soy un poco mayor, me he dado cuenta de que si quiero conseguir algo tengo que esforzarme mucho más y que las cosas no son tan sencillas como las veía antes.


De mayor me gustaría ser modelo, diseñadora, actriz…






MI PASO POR EL COLEGIO


Cuando yo llegué a mi colegio, por primera vez, estaba asombrada porque veía a todos los niños y niñas mayores. Cuando tocó la sirena para entrar, yo me asusté, no sabía qué era y veía a todos los niños y niñas llorando. Entonces entramos y nos conocimos.

Al llegar a mi casa, no paraba de contarles a mis padres como habían sido mis primeros días en clase. Según pasaban los días, nadie lloraba y teníamos más confianza entre nosotros y con nuestra profesora, que se llamaba Gladis. En los festivales, como eran nuestras primeras actuaciones, estábamos súper nerviosos y nerviosas, y cantábamos muy bajito.

En Infantil de cuatro años nos tocó con una profesora que se llamaba Alicia, teníamos ratos libres en los que jugábamos en una casita que había en la clase, con la plastilina, pintábamos etc. En el patio veíamos a los grandes en las canchas, nosotros queríamos ir, pero no nos dejaban. Otra cosa que hacíamos en el recreo era jugar con barro, lo llamábamos chocolate, que era tierra con agua. Para coger el agua decíamos que teníamos que ir al baño y nos llenábamos la boca de agua, salíamos y la escupíamos en la tierra.

En Infantil de cinco años nos tocó con Daniel, y también jugábamos en las casitas. Después del recreo, Tema nos hacía unas cosquillas en la espalda, que las llamábamos hormiguitas, nos gustaban mucho. Empezamos a aprender las vocales, los colores etc. También aprendíamos inglés, música, plástica etc. Cuando estábamos en el comedor, seguíamos en el patio de los pequeños, pero nos encantaba jugar en los columpios, al pilla-pilla, escondite, etc.

En primero y segundo de Primaria nos tocó con Ana como profesora, nos gustaba mucho, todos los días teníamos que subir las escaleras para poder llegar a nuestra clase. Teníamos un muñeco que se llamaba Pupi, las clases eran más aburridas que en Infantil, pero también eran divertidas. Algunos aprendieron a leer y a escribir, porque otros ya lo habíamos hecho en Infantil de cinco. En los recreos ya estábamos en el patio de los grandes y nos encantaba.

Una vez que Ana se había ido de viaje de fin de curso, vino una profesora sustituta que nos decía que nos iba a llevar a las Teresitas y se ponía en el suelo echada como si estuviera cogiendo sol y nosotros la teníamos que imitar. Cuando Ana vino, se cogió una baja porque se había roto una pierna y vino otra profesora. En una ocasión, como Daniel no se callaba, le tiró una botella de agua, en el recreo nos decía que pintásemos a los chicos y en Plástica, que la pintásemos a ella con su perro.

En tercero y cuarto nos tocó con Alba de maestra y nos gustaba mucho, nos daba merengues y chupetes de pitufos. Ya no se podía escribir en los libros y pasamos al edificio de enfrente. Alba casi siempre paraba la clase para explicarnos cosas, para arreglar problemas o muchas cosas más. En clase cada vez íbamos siendo menos, porque se habían ido varios niños y niñas. Recuerdo que en cuarto estuvo con nosotros un niño que siempre le pedía a Alba, a primera hora, ir al baño y ella le decía que por qué no había ido en su casa y él le respondía que “porque se le había roto el wáter”.

En quinto y sexto pasamos al edificio principal y nos tocó con una profesora que había llegado nueva al colegio, que se llamaba Mary. Con ella hicimos un montón de proyectos, como los trabajos trimestrales: el de Tegueste, el del viaje a Madrid, el trabajo de los guanches y muchos más. Recuerdo especialmente el proyecto con los corresponsales de Guía de Isora. Mary hizo que nuestros corresponsales vinieran a Tegueste y nosotros fuimos a Guía de Isora, nos gustó mucho esta experiencia. Las materias eran más difíciles, más exámenes, más tareas etc. Pero nos gustaba mucho Mary.

Me voy del colegio un poco apenada, porque nos han pasado muchas cosas buenas, pero por otro lado me voy con mucha ilusión porque voy a conocer a más gente nueva, tener otras vivencias, etc. Me da sentimiento pensar que este grupo no vamos a seguir juntos, que en el instituto los profesores no van a ser iguales que en este colegio, aquí todos nos conocemos, me da pena dejarlo por lo bien que nos llevamos todos.

Mis maestros y maestras me han enseñado muchos valores, por ejemplo en la televisión dicen muchas cosas de cómo vive el pueblo saharaui, pero cuando hicimos un trabajo sobre este pueblo me di cuenta de lo difícil que es vivir allí. También, después de hacer el trabajo sobre el incendio en la Gomera, aprendí que tenemos que cuidar nuestros montes, y aprendí el respeto entre compañeros y compañeras.

Con mis compañeros y compañeras he aprendido a compartir, cuando hay una pelea sabemos solucionarla entre todos, nos hemos reído unos de otros pero siempre hemos estado unidos etc.

Con otras personas del cole aprendí a no tirar basura en el patio, a recoger la bandeja…

Creo que en el colegio he aprendido todo lo que sé, aunque mis padres me han enseñado a crecer, a ser persona, a compartir, a valorar a los demás. Todo lo que he aprendido ha sido con esfuerzo, estudiando, soy de esas personas que les cuesta estudiar, quizás más que a otras, pero me estoy esforzando para conseguirlo.

En el colegio he crecido como persona, y en este último año quizás porque soy un poco mayor, me he dado cuenta de que si quiero conseguir algo tengo que esforzarme mucho más y que las cosas no son tan sencillas como las veía antes.

Para mí lo más positivo de mi colegio ha sido lo aprendido en general, conocer a todos mis compañeros y compañeras y los maestros y maestras que me han dado, que de todos tengo buenos recuerdos.

En el cole se debería mejorar la organización de los libros en la biblioteca porque están desordenados, más cuidadoras, más clases extraescolares, etc.

Mi mejor momento en el colegio ha sido el viaje de fin de curso, porque convivimos todos juntos en un sitio agradable, sirvió para aprender a ser autónomos y demostrar que podemos serlos.

Me voy con muy buenos recuerdos, con amigos y amigas, con ilusión y pondré en práctica lo que he aprendido en el colegio.

Y espero que en el Instituto sigamos siendo amigos de los del colegio, llevarme de él tantos recuerdos divertidos como del colegio y poder alcanzar todas las metas que me proponga a partir de ahora.

De mayor me gustaría ser modelo, diseñadora, actriz…

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