C. Oriol Herrera Rodríguez

C. Oriol Herrera Rodríguez


Realmente pienso que en todos estos años he aprendido a ser quien soy ahora y me han servido para aprender todo lo que ahora sé.


De mayor me gustaría llegar a ser una persona feliz, licenciado en informática y experto en software de videojuegos.






MI PASO POR EL COLEGIO


Mi paso por el colegio Cuando llegué al colegio por primera vez, pensé que todo aquello era enorme y que cuando entrara a clase conocería a mucha gente, pero no fue así, solo conocía a tres compañeros de guardería que eran: Zuleima, Daniel y Lucas.

Los primeros días me costó hacer nuevos amigos, porque como era muy tímido no me atrevía a hablar con nadie. Fue una época en la que sobre todo me adapté a estar muchas horas en un colegio y a los primeros hábitos: permanecer sentado, no gritar, esperar… Recuerdo que éramos muchos en clase y muy diferentes.

Mi primera maestra se llamaba Gladys, la recuerdo como una persona amable y cariñosa que nos atendía a todo/as sin parar y con la que pintábamos muchas fichas. De este curso tengo una anécdota que fue que le pedí permiso para ir al baño a Gladys unas veinte veces y como no me contestaba me fui al baño y cuando estaba en el baño escuché: “¿Dónde está Oriol?” y yo contesté desde el baño con un chillido.

En los siguientes cursos de infantil el grupo fue madurando y además de ir cogiendo los hábitos empecé a aprender cosas: las partes del cuerpo, nuevos números además de los que ya sabía, continuar mejorando la lectura que ya en casa me habían enseñado...

Mi maestra de infantil de cuatro se llamaba Alicia, era muy paciente, no se enfadaba y nos hacía muchos juegos y canciones. También recuerdo que en esa época Tema nos hacía “las hormiguitas” que nos relajaban mucho. Tengo un especial recuerdo de “la teacher”, Luz Marina, que tenía una amiga inglesa y nos quería mucho. En Infantil de cinco mi maestro ha sido Daniel, con él lo que más recuerdo es las clases de Mates y que fue la primera vez que teníamos un ordenador en el aula. Como ya estábamos acabando la etapa los maestros nos decían que éramos un grupo muy hablador y que debíamos cambiar eso para pasar a primaria.

En primero y segundo nuestra maestra Ana, desde el principio, nos dejó claro que era hora de estudiar. Además de los libros de “Pupi” teníamos una libretita en la que ella nos dictaba frases para mejorar la ortografía. En mi caso lo intentó todo para que yo mejorara la letra hasta que un día dijo: “Debe ser que ya has definido la que va a ser tu letra”, porque no había manera de que la caligrafía mejorara. Ana nos enseñó mucho, nos llevó al TEA a ver una exposición, se preocupaba mucho por el grupo.

En tercero y cuarto con Alba aprendí a dividir, a resolver problemas, a hacer pequeñas redacciones, a preparar los festivales…. Esos cursos en Cono, con Carmen, hice mis primeros trabajos y presentaciones al grupo y también llegaron los exámenes más largos.

En quinto y sexto mi tutora ha sido Mary y con ella he avanzado, en estos dos cursos, muchísimo, tanto en los estudios como en lo personal. Además hemos visitado sitios muy interesantes. Un maestro que me ha acompañado casi desde el principio ha sido Fran. Recuerdo que al principio le tenía “miedo”, me imponía mucho respeto. Luego ya con él he descubierto que cuando empieza a hablar de todo lo que sabe sobre la laurisilva y los guanches se pasa el tiempo sin darte cuenta.

Lidia, la maestra de religión ha sido alguien que además de religión me ha enseñado historia. Ha tenido mucha paciencia porque algunos días llegamos a sus clases demasiado alborotados.

Cuando pienso que mi paso por el cole se acaba siento que es una parte importante de mi vida que siempre recordaré.

Mis maestros me han enseñado, además de los contenidos de cada materia, otras cosas casi más importantes: a ser amable, más justo, mejor persona, a defender a los que no pueden defenderse ellos mismos…,

Mis compañeros me han enseñado a ser alguien que puede “caerse y volverse a levantar”.

Realmente pienso que en todos estos años he aprendido a ser quien soy ahora y me han servido para aprender todo lo que ahora sé.

Lo más positivo del colegio es que en todos los cursos solo hay un grupo, eso significa que somos pocos y así nos conocemos más y nos llevamos mejor.

Mi mejor momento en el colegio fue el viaje de fin de curso que hicimos el pasado mes de abril a Madrid y Toledo. ¡Fue genial! Mi peor momento fue un día, en el que en un examen de lengua tenía que copiar unas palabras y las copié con faltas de ortografía, y por eso tuve un seis. Me molestó muchísimo.

Me voy, pero no me olvido de todas estas personas que me han ayudado durante todos estos años.

Me llevo todo eso que me han enseñado mis maestros y maestras, mis compañeros y compañeras… y que ya forma parte de mí.

Espero seguir en contacto con los profesores y profesoras que me han ayudado en el colegio.

De mayor me gustaría llegar a ser una persona feliz, licenciado en informática y experto en software de videojuegos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario