A. Gabriel Alonso Luis

A. Gabriel Alonso Luis


Lo mejor que me ha pasado en sexto ha sido el viaje de fin de curso, me lo pasé ¡¡¡¡mega súper diver!!!!


Del colegio destacaría que es un sitio cómodo. Cuando te acostumbras, es como tu segunda casa.


De mayor quiero ser alguien importante para ayudar a los demás.




MI PASO POR EL COLEGIO


Llegué a este colegio a los cuatro años. Mi primera maestra fue Alicia, la recuerdo por su pelo rubio y porque en la clase teníamos unas tarjetas que, según el dibujo de éstas, íbamos a un sitio u otro de la clase, pasábamos por la actividad de puzzles , juguetes y la casita donde siempre nos disfrazábamos de superhéroes y de princesas.

En el recreo jugábamos a los toboganes, a la lucha y al chocolate que hacíamos con el barro. Cuando se acababa el recreo, decíamos un ratito más y nos quedábamos más tiempo. A veces hacíamos excursiones y era muy divertido. Cada vez que llovía, jugábamos enfrente de las escaleras, a los puzzles o a los legos. Me acuerdo de un niño que le lanzó un lego al labio de Pablo, que sangró un montón.

En infantil de cinco años ya nos sentíamos mayores, vinieron dos nuevos compañeros, Ángel y Diego, del que me hice su mejor amigo y también René, un niño que lo recuerdo por sus gafas.

En primero, nos tocó Ana, una profesora que se fue cuando yo estaba en quinto. En este curso estábamos nerviosos porque íbamos a estar en el patio de los grandes, por lo menos yo lo estaba, y empezamos a jugar al fútbol. De vez en cuando había algo innovador en el colegio sobre los juegos, lo llamábamos modas. La primera fueron las cartas de pokemon, fue algo divertido e innovador pero bastante rápido, duró muy poco. En clase, una de las cosas más importantes fueron las unidades y las decenas. En el patio hubo una moda, que duró por lo menos seis meses, que fueron los boliches.

En segundo curso, estando Ana de baja, nos tocó una profesora que le echó agua de botella a Daniel en la cabeza y dudo mucho que esa experiencia se nos olvide. Pero después Ana volvió y nos alegramos mucho. Este curso se pusieron de moda los Gogos, unos muñequitos más o menos de 4 cm que tenías que cogerlos con el dedo y derribar al otro Gogo. Era muy divertido, me acuerdo que el primero que llevé fue uno que era morado, pero creo que se me perdió. En cada curso había más fanatismo por el fútbol.

En tercero nos tocó Alba, ese curso empezamos a usar el bolígrafo y la libreta, me acuerdo que una vez vino Ana a la clase de tercero y nosotros muy contentos le enseñamos los nuevos materiales que nos dieron. Cuando escribía me sentía raro con el boli, pero ahora me parece normal, estoy acostumbrado. Hubo otra moda, unas peonzas metálicas, las llamábamos las Blade Blade, nos entreteníamos muchísimo.

En cuarto fue un año importante porque Jhony vino con nosotros, aprendimos a dividir y seguimos con la moda de Blade Blade, que siguió durante unos cuatro meses y después de dos meses se pusieron de moda los trompos que duró seis meses.

En quinto nos tocó una maestra llamada Mary, la mejor que nos ha tocado hasta ahora. Éste fue un curso bastante innovador, en relación a nuestro comportamiento, sentido del humor etc. También fuimos a Guía de Isora, nos lo pasamos genial, nos quedamos en el albergue y también conocimos a nuestros corresponsales, a los que les habíamos enviado cartas, a día de hoy lo seguimos haciendo. Lo que no teníamos en otros cursos, empezamos a tenerlo en quinto, delegados y responsabilidades. En quinto yo fui representante del alumnado y me sentía importante, como si fuera un político.

Este año estoy en sexto y lo mejor que me ha pasado ha sido el viaje de fin de curso, me lo pasé ¡¡¡¡mega súper diver!!!! Lo peor es que voy a repetir y que dejaré a mis amigos atrás, pero no pasa nada porque sé que siempre serán mis amigos.

Del colegio destacaría que es un sitio cómodo. Cuando te acostumbras, es como tu segunda casa.

De mayor quiero ser alguien importante para ayudar a los demás.

A. Gabriel Alonso Luis.

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